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Reflexiones

Naturaleza I

Agua

El agua además de ser mi elemento por ser del signo cáncer siempre ha estado presente en mi vida de muchas maneras, desde mi nacimiento y la famosa inundación a las también famosas y no tan gratas inundaciones en casa de mi papá y mi mamá.

Es un elemento en el que me siento vivo, lo respeto, fluyo, me dejo llevar, a veces lucho y otras nos volvemos unos y me dejo abrazar.

Lo disfruto todo el año, en primavera y otoño con las lluvias, en verano para refrescarme y en invierno lo aprecio a través de la nieve o congelado en la escarcha por las calles o en los cristales del coche.

Río

Crecí en México, de pequeño viví en el Ashram de Cuautla por donde pasa un río y he vuelto muchas veces más.

En Xalapa también tuvimos la fortuna de ir a disfrutar la majestuosidad y fuerza de varios ríos. Bola de Oro, Actopan, La Antigua, por citar algunos. Las impresionantes cascadas en Coatepec, Xico, Teocelo, Texolo, Naolinco, Palo Gacho en las que tantos buenos momentos he vivido.

En España, viví en Aranjuez y disfruté durante mucho tiempo del Tajo y el Jarama ya sea para hacer piragüismo o bien para refrescarme en verano. Aranjuez en un oasis en el desierto, es precioso con sus jardines, su palacio, sus plazas, su feria y su gente.

Ahora en Inglaterra, en Southampton los ríos siguen aquí, es impresionante pensar que el agua es la misma. Aquí tenemos el Itchen, el Test y el Hamble. En todos ellos he nadado y también me ha refrescado en verano aunque también son una gozada simplemente por verlos y saberlos cerca.

Mar

En el mar la vida es más sabrosa, en el mar todo el felicidad…
Así dice la canción y eso pensaba hasta antes de venir a Europa y descubrir el frío de estos mares, especialmente los mares del norte. El primero en el que me llevé esta sorpresa fue en España en el mar cantábrico, más tarde en Inglaterra en El Solent y por último en Escocia en el mar del norte. Pero no todo es así, en España el Mediterráneo es lo máximo en cualquier temporada del año.

Lo cierto es que después de los años vividos en Inglaterra me he ido adaptando y ahora soporto mucho mejor el frío e incluso podría decir que disfruto del mar sea cual sea su temperatura. Aunque esto empezó recientemente gracias a mi amigo Scott. Él mi invitó a formar parte de un equipo para nadar por relevos alrededor de la isla de Wight, lo cual es todo mar y como buen loco aventurero que soy dije que sí sin dudarlo ni un momento.

En el primer entrenamiento y toma de contacto, me asusté, tenía miedo, no podía respirar, el mar está vivo y me sacudía por todas partes, las olas me golpeaban y yo luchaba con ellas, mi técnica de natación fue horrible, no me atrevía a mirar hacia abajo con lo cual tenía la cabeza fuera todo el rato y eso implica que mis piernas estaban casi completamente hundidas.
Afortunadamente la experiencia y paciencia de Scott me ayudaron poco a poco a superar mis miedos y a recuperar mi técnica de natación, hasta el punto de volverme uno con el mar, fluir con las olas y no luchar sino dejarme llevar sintiendo el oleaje, la corriente, el viento, la fuerza.

Ahora echo de menos nadar en el mar y pronto espero volver a entregarme y fluir hacia donde las olas me lleven.

El año pasado gracias a este descubrimiento y sobre todo al desbloqueo que viví al perder el miedo y aprender sobre el mar, pude disfrutar como nunca con mis hijos y mis sobrinos en el mar en la playa de La Azohia cerca de Cartagena. Nadamos en lo profundo por horas, bucemos, investigamos, jugamos, nos cansamos, nos quemamos pero sobre todo nos entregamos al mar y el mar nos recibió como siempre ha hecho con su fuerza y su vaivén en ese movimiento rítmico que es su pulso vital.

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Reflexiones

Coronavirus COVID-19

Miedo, incertidumbre, compasión, amor, rabia, control, libertad, frustración, familia, comunidad, apoyo, esperanza, oportunidad, muerte, fragilidad, distancia, cercanía, lejanía, tecnología, limpieza, aire, tacto, contacto, información, desinformación.

Podría seguir listando más palabras y sentimientos, sé que aún llegaremos más profundo y también sé que saldremos de esta y otras mas.

El coste humano ha sido y está siendo muy elevado, varios amigos y compañeros de vida se nos han adelantado debido a esto. Las relaciones se han enfriado debido al miedo y otras se han fortalecido debido a la necesidad de la interacción física.

La parte que más me ha marcado y me ha hecho reflexionar es precisamente lo frágil que es la vida, hoy estamos aquí y mañana ya no, no importa lo que hayas hecho, lo que hagas o lo que quieras hacer, al final no tenemos control sobre la vida de nuestros seres queridos. El impacto de las acciones de terceros o de ellos mismos es algo que escapa a nuestro control y que únicamente podemos aceptar, quizá no lo entendamos o compartamos pero no podemos cambiarlo.

Tengo la fortuna de poder vivir muy de cerca tres países y como cada uno de ellos afronta la pandemia. México, España e Inglaterra. En cada uno veo ejemplos de como hacer o no hacer las cosas, de como la gente se cuida o no se cuida, de como los dirigentes informan y toman medidas correctas o cuestionables. Pero al final con lo que me quedo es con lo que la gente vive y hace, la vida sigue y no se detiene por la economía o por que algunas personas mueran, al mismo tiempo otras vidas nuevas llegan.

Mis familiares y amigos han pasado por todo, hemos pasado por todo, hemos tenido muertes cercanas que nos hacen valorar más a los que están aquí, hemos pasado por la enfermedad que es muy dura pero que se puede salir, aunque a veces no se recupera uno al cien por ciento. Nos ayudamos, nos acompañamos, nos escuchamos, jugamos, reímos, lloramos, a veces una simple mirada de complicidad que vale más que mil palabras, una palmada, un abrazo (ay como echo de menos los abrazos). En este sentido creo que mis amistades se han reforzado y sé que salimos más unidos.

La incertidumbre de no saber hasta cuando o si es que habrá un cuando, porque podría seguir y esto volverse la nueva normalidad. No sé si era comodidad pero el perder toda esa rutina y la libertad a la que estaba acostumbrado me hace valorar mucho más lo poco o mucho que tengo. Salir, quiero salir, quiero respirar, quiero correr, quiero sentir con libertad y confianza en que no afecto a nadie y nadie me afectará.

A veces veo culpa en las caras de las personas en la calle o el super mercado, a veces yo también siento la culpa al salir a correr por un bosque y no llevar mascarilla, aunque no sea obligatorio llevarla. En el super mercado rehúyo a las personas mayores, no quiero ponerlas en riesgo ¿por qué? que yo sepa no tengo nada, pero no quiero cargar en mi consciencia el peso de ser responsable de sus contagios. Esa misma culpa la siento al visitar amigos, no estoy haciendo nada malo, pero ahí está la culpa también.

Soy muy afortunado por estar sano, tener a mis hijos sanos, tenemos comida, tenemos casa, tengo trabajo, todos mis familiares están bien. Tuti ha empezado la universidad, está muy contento y motivado. Él también me cuenta como ve las cosas desde su perspectiva, igualmente Keni, a él le afectó mucho más el principio de la pandemia. Pero ambos están bien.

Al escuchar lo que pasa en otros lugares, empresas que cierran o que no quieren cerrar y obligan a los empleados a ir a trabajar arriesgando sus vidas y a sus familiares. De la noche a la mañana y miles de personas pierden sus trabajos. Gente haciendo donaciones para combatir el hambre y no hablo de sitios lejos, hablo de aquí mismo en Inglaterra, porque si algo he aprendido del carácter de los ingleses es la voluntad de apoyarse los unos a los otros, con comida, con dinero, con trabajo.

Sé que todo en la vida son ciclos, todo lo que sube tiene que bajar y una vez que tocamos fondo el camino será hacia arriba. Se habla de vacunas, se habla de curas, pero sobre todo se hace mucho énfasis la prevención, la limpieza y el aislamiento para evitar los contagios. ¿Por qué es tan difícil? ¿Es realmente difícil?

Gracias a la pandemia he aprendido un montón de nuevas recetas, he recuperado mucho tiempo para leer y escribir, ahora intento optimizar mis entrenamientos pues no puedo estar tanto tiempo fuera, he nadado como nunca antes en aguas abiertas, he descubierto lo que es caminar, tomándome el tiempo de ver los lugares, de sentir su esencia, su olor, su tacto, el sonido de los animales, de mis pies, de la brisa. Algunas veces solo y otras en compañía.

He podido compartir mucho tiempo con mi mamima, con mi padre y mis hermanos, conocerlos mejor y saber quienes son, conocer su historia, su pasado, sus luchas, sus derrotas y sus triunfos, sus anhelos e ilusiones, sus miedos y sus pasiones. Pero sobre todo lo que he conseguido ha sido ver al ser humano que hay dentro de cada uno de ellos, un ser humano frágil y al mismo tiempo fuerte con el que me identifico tanto. Soy quien soy gracias a ellos, gracias a ti mamá, a ti papá, a mis hermanos y a todos mis compañeros de vida de los que he aprendido y me han abiertos sus brazos y sus corazones.